sábado, 30 de agosto de 2014

Querido Owstin (Una carta para todos.)

Querido Owstin, vengo a escribirte esta carta imaginaria
Aunque el verbo ''venir'' no sea otra cosa que un pequeño maquillaje para envolver la palabra que realmente no sale de mi boca, porque no existe, así como tú, mi estimado.

Sé que el destino nos trae cosas nuevas, y nos abrirá más horizontes, donde por supuesto habrán escalones amplios y angostos, que nos dificultaran el paso para alcanzar la gloria que tanto soñabamos desde niños.
Dónde por fín habrá espacio y tiempo, para gozar de lo que no pudimos pero siempre quisimos poseer.
Además de ser felices podremos alcanzar lo que siempre estuvo en nuestros planes. Y no sabes cómo.
Es difícil y tal vez un poco opaca, pero se llama perseverancia.
Y ten por seguro que con ese compañero podrás alcanzar grandes cosas, como las que te acabo de escribir hace un instante.
No sabes lo mucho que ansío tu regreso, pero NO, no mires hacia atrás por favor, no otra vez.
Ten la certeza que yo estaré en tu camino y guiaré tus pasos si te sientes desolado.
Si estás perdido constuiré un mapa con lo que tenga a la mano.
Te dejaré en la puerta y dejaré que toques el timbre como aviso de que por fín llegaste.
Sano y salvo, y sin ataduras, con un montón de experiencias y anecdotas interesantes que querrás contarle a todos.
No olvides nunca que siempre debes conservar este espíritú honesto y esperanzador.
Que solo un niño como tú, ha de tener.
Sin más palabras y tanto chamullo(que bien no sé si escribe con ''ll'' o con ''y'' porque no suelo utilizarla), espero que esta carta te llegue y la puedas leer gustosamente en unos cuantos años.

Tú y yo nos volveremos a encontrar en uno de esos infinitos.



Tú fiel amiga y compañera, Lillian P.




(Todos los derechos reservados.)

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